LOS PIRATAS DE LO PÚBLICO

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Os dejamos con el artículo de nuestro compañero Ismael Furió que trata sobre Transmediterránea y es portada del NOTICIAS MARITIMAS del mes de Octubre.


Hace unos días saltó a la prensa la noticia que el grupo Acciona vendía la compañía naviera Transmediterránea a la naviera Armas por 260,4 millones de euros junto a la asunción por parte de la compradora de una deuda que asciende a 128 millones más. Una noticia así no debería ser alarmante ya que la venta de la naviera llegaba cuando estaba tocada de muerte gracias al expolio de sus propietarios y a la nefasta gestión que la ha llevado a una situación lamentable, casi sería una buena noticia que pasara de nuevo a manos de un armador y no ser propiedad de una empresa de obra pública y aerogeneradores.

Pero como suele pasar en este país, todas las noticias tienen una segunda lectura que pone los pelos de punta cuando uno se da cuenta de los matices que las rodean y en este caso vale la pena conocer ciertos detalles que si bien para el gran público pasarán desapercibidos no será así para los que vivimos de este demacrado sector.

La compañía transmediterránea fue fundada en 1917 y siendo una naviera pública acabó privatizada en el año 1978 pasando a ser también pionera en esta modalidad en expolio de lo público. En sus comités de empresa han estado históricamente los sindicatos UGT, CCOO, SEOMM, STMM y en los últimos años CGT.

Sus condiciones socio laborales desde la fundación de la compañía no han hecho más que verse laminadas convenio tras convenio gracias a los intereses de sus diferentes propietarios y la mansedumbre complaciente característica de los sindicatos mayoritarios más preocupados en lucrarse y actuar como departamento de personal encubierto que en los problemas de las tripulaciones. La que durante sus inicios fue un referente de calidad en el trabajo, actualmente las condiciones socio laborales de los tripulantes son más que cuestionables, con jornadas laborales extensísimas e infinidad de horas complementarias de toda índole que se suman a la ya nutrida jornada laboral ordinaria.

En cuanto a la naviera compradora Canaria fundada en 1941 destacar que en el año 2016 la empresa tuvo que proceder a la venta de bonos para poder hacer frente a la deuda de la compañía y poder renovar su flota. Sus condiciones laborales son un referente del empleo precario en nuestro sector junto con Balearia, empresas donde de nuevo aparecen como defensores de los derechos de las trabajadoras y trabajadores nuestros queridos sindicatos “más representativos” para regocijo de la patronal y no tanto para quienes sufrimos en carne propia sus tropelías en materia sindical.

Pues bien, ante este panorama no deja de ser sorprendente que una naviera que en el año 2016 apenas tenía liquidez y tuvo que recurrir a vender su deuda para subsistir ahora asuma la compra multimillonaria de otra naviera con cientos de millones de deudas, cuestión que por otra parte sería una negocio exclusivo entre navieros, economistas y demás personajes del trilerismo naval si no fuese porque obviamente las ya demacradas condiciones laborales de sus tripulaciones no parece que vayan a salir muy bien paradas en esta compra con semejantes mecenas. Para añadir más leña al fuego resulta que unos días antes de la compra el sindicato UGT ha denunciado el convenio de Transmediterránea, cuestión que no deja a los trabajadores en la posición más deseable ante este tipo de operaciones societarias. Encontrarse en la negociación de un convenio colectivo a días vista de la venta, malos pensamientos aparte, no deja de parecer a priori una situación que debilita a las tripulaciones en este trance y más cuando la empresa compradora está en el pódium de la precariedad laboral y las malas condiciones socio laborales. Salvo informaciones desconocidas que den un giro inaudito a la situación o revelaciones más dignas de San Juan de la Cruz que de un sindicalista, todo apunta a que vamos a asistir a otra reducción drástica de derechos laborales a manos de los agentes sociales junto a la patronal, en la que una vez más los marinos vamos a salir mal parados.

Desde CGT queremos trasladar a los tripulantes de transmediterránea nuestro ofrecimiento a defender nuestros derechos en el ámbito que sea necesario, consideramos que lejos de asistir al desmantelamiento paulatino de nuestro sector a manos de patronales preocupadas por la renta del capital más que por los rendimientos del trabajo de sus compañías, hemos de unirnos como clase obrera que somos y defender nuestro trabajo delante de quien pretenda malvenderlo. Tenemos en España una larga tradición de defensa de nuestros derechos laborales que se ha visto truncada gracias al servilismo de las grandes centrales sindicales, más preocupadas en sus negocios, aseguradoras, cursos, agencias de viajes, giras europeas al parlamento y demás francachelas que en defender a quienes deberían ser su razón de ser.

Solo podemos recuperar el sector quienes trabajamos en él, no podemos dejar en manos de aristócratas sindicales trajeados paseando por despachos de directores y eurodiputados nuestro futuro. Así que lejos de quedarse con la mala imagen debemos de tener un mensaje esperanzador, hemos de ser capaces de recuperar nuestras decisiones de forma asamblearia y no supeditarlas a personas ajenas a nuestro trabajo y a nuestra voluntad. En definitiva, nadie será mejor gestor de nuestros problemas que nosotras mismas así que vaya nuestra más sincera colaboración y lucha en la defensa de los derechos de nuestras compañeras y compañeros de Transmediterránea.

Salud y solidaridad.